Credit: (Photo: IMF Photo/Tamara Merino)

La transición a empleos verdes puede hacerse más fácil con políticas laborales adecuadas

Las medidas incluyen capacitación laboral, créditos impositivos para trabajadores de ingreso más bajo, promoción de la inversión en I+D y en infraestructura verde, y un impuesto sobre el carbono.

John Bluedorn, Niels-Jakob Hansen

13 de abril de 2022

El consenso sobre la necesidad de construir una economía más verde a menudo se quiebra por el temor a la destrucción de puestos de trabajo. Una cosa es estar de acuerdo en que es necesario alejarse de los combustibles fósiles. Pero, ¿con qué facilidad se puede pasar, por ejemplo, de un trabajo en una mina de carbón a otro instalando paneles solares?

La respuesta no ha de sorprender: para algunos trabajadores, el cambio será difícil. Pero no todo es desalentador. Con la combinación adecuada de políticas, los países tendrían que poder lograr un nivel cero neto de emisiones de gases de efecto invernadero para 2050 sin agravar las dificultades para los trabajadores de industrias que emiten más carbono, como los servicios públicos. Estas políticas incluyen programas de capacitación laboral e inversión en tecnologías verdes, de acuerdo con nuestro último análisis, publicado en el capítulo 3 del informe Perspectivas de la economía mundial (informe WEO, por sus siglas en inglés) del FMI.

Lograr el objetivo para las emisiones

Para limitar el aumento promedio de las temperaturas mundiales muy por debajo de 2 grados centígrados respecto de los niveles preindustriales —un objetivo avalado por los gobiernos en el Acuerdo de París de 2015— será necesaria una reducción drástica de las emisiones netas de gases de efecto invernadero. Esta transformación verde también implicará una transformación del mercado de trabajo, con un traslado de empleos entre ocupaciones y sectores. Pero la magnitud global de ese cambio no será necesariamente tan drástica como podría parecer.

Según nuestro análisis, en el caso de las economías avanzadas, un programa de medidas destinado a encauzar la actividad hacia un nivel cero neto de emisiones para 2050 desplazaría alrededor de 1% del empleo de trabajos con más emisiones a otros con menos emisiones durante la próxima década. En los mercados emergentes, la transformación rondaría 2,5%. Ahora bien, estas cifras son más pequeñas que en la transición de la manufactura a los servicios registrada en las economías avanzadas desde mediados de la década de 1980, que ha afectado a casi 4% de los puestos de trabajo cada década.

Como muestra nuestro análisis, parte de la razón por la cual los cambios del empleo en las economías avanzadas podrían ser pequeños es que una minoría de los puestos de trabajo ya tienen intensidad ecológica —es decir, mejoran la sostenibilidad ambiental (como los ingenieros electrotecnológicos)— o intensidad contaminante, o sea que son particularmente predominantes en sectores sumamente contaminantes (como los operadores de fábricas de papel). La mayor parte de los trabajos no pertenecen a ninguno de esos dos grupos. 

Mejores salarios para empleos más verdes también podrían facilitar la transición. Nuestro análisis de las economías avanzadas muestra que, incluso neutralizando variables como aptitudes, género y edad,  los trabajadores ganan alrededor de 7% más en sectores con intensidad ecológica que en sectores con intensidad contaminante. Esto es algo positivo, ya que esa prima podría atraer trabajadores hacia empleos más verdes.

Políticas para facilitar el ajuste

Sin embargo, la transición podría plantearles a los trabajadores dificultades significativas. De hecho, los datos hacen pensar que ser más verde no es tarea fácil. Nuestro análisis estima que la probabilidad de que una persona se pase de un empleo con intensidad contaminante a otro con intensidad ecológica es de entre 4% y 7%, y de uno neutral a uno verde, de 9% a 11%. Por el contrario, la probabilidad de encontrar un empleo con intensidad ecológica si el último empleo también era de intensidad ecológica es mucho mayor, y ronda de 41% a 54%. Eso no significa que los trabajadores en sectores con intensidad contaminante no tengan posibilidad de encontrar un empleo más verde, pero posiblemente necesiten ayuda para lograrlo.

WEO, April 2022 - Blog char 1

De ahí la importancia de formular políticas que inclinen la balanza hacia puestos de trabajo más verdes y les faciliten la transición a los trabajadores. Eso significa ayudarlos a encontrar empleos más verdes mediante programas de capacitación y reducir los incentivos para quedarse en ocupaciones más contaminantes. Eso incluye el desmantelamiento paulatino de las ayudas para la protección del empleo instituidas a comienzos de la pandemia a medida que el empleo se fortalezca, ya que esas políticas pueden desincentivar el cambio de trabajo.

Esto nos trae nuevamente al programa de políticas que, según nuestro análisis basado en un modelo, puede ayudar a las economías a lograr un nivel cero neto de emisiones para 2050. Consta de cuatro elementos:

WEO, April 2022 - Blog char 2

Estimamos que, para la economía avanzada representativa, este programa de medidas generará una reasignación de la mano de obra hacia industrias más verdes equivalente a aproximadamente 1% en un plazo de 10 años. Asimismo, incrementará el empleo total en 0,5% y aumentará el ingreso neto de impuestos de los trabajadores menos calificados, reduciendo la desigualdad.

Mercados emergentes

El impacto sería ligeramente diferente en las economías de mercados emergentes, que tienen una proporción más grande de la fuerza laboral empleada en sectores tales como la minería. Las medidas propuestas producirían un cambio de 2,5% a lo largo de 10 años. Se produciría un aumento global del empleo a corto plazo a medida que arrancan las inversiones verdes, pero luego habría una disminución de 0,5% para 2032.

Además, las economías emergentes generalmente tienen más empleo en los sectores «informales», en los que no siempre se paga el impuesto sobre la renta. Por ende, el programa tendría que estar complementado con transferencias directas de efectivo a los trabajadores de bajo ingreso a partir de 2029, paralelamente al crédito tributario sobre la renta del trabajo y al impuesto sobre el carbono.

Las medidas de política son esenciales a fin de incentivar la transición a una economía con un cero neto de emisiones para 2050. Correctamente programadas e implementadas, estas medidas pueden facilitarle la transición a empleos más verdes a un segmento relativamente pequeño de la fuerza laboral, mejorando al mismo tiempo las aptitudes y los ingresos de los trabajadores menos remunerados y reduciendo la desigualdad. Eso asegurará que la trayectoria hacia una economía más verde también sea inclusiva.

—Este blog, basado en el capítulo 3 del informe Perspectivas de la economía mundial, “Un mercado laboral más verde: Empleo, políticas y transformación económica”, refleja también la labor de investigación realizada por Diaa Noureldin, Ippei Shibata y Marina M. Tavares.

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John Bluedorn es Subjefe de la División del Departamento de Estudios del FMI encargada del informe Perspectivas de la economía mundial (informe WEO). Anteriormente, fue economista principal en la Unidad de Reformas Estructurales del Departamento de Estudios, integró el equipo de la zona del euro en el Departamento de Europa del FMI, y trabajó como economista en el informe WEO, contribuyendo a la elaboración de diversos capítulos. Antes de incorporarse al FMI, se desempeñó como profesor en la Universidad de Southampton en el Reino Unido, tras completar una beca posdoctoral en la Universidad de Oxford. Ha publicado estudios sobre diversos temas relacionados con finanzas internacionales, macroeconomía y desarrollo. Tiene un doctorado de la Universidad de California en Berkeley. 

Niels-Jakob Hansen es Economista en la División de Estudios Económicos Internacionales del Departamento de Estudios del FMI. Contribuye a los capítulos del informe Perspectivas de la economía mundial. Con anterioridad, trabajó en el Departamento de Asia y el Pacífico y en el Departamento Financiero del FMI. Ha participado en misiones a Corea, Camboya, la República Checa y San Marino. También ha trabajado en cuestiones relacionadas con las finanzas del FMI. Sus intereses de investigación incluyen temas monetarios y del mercado laboral. Ha publicado en la revista Review of Economic Studies. Tiene un doctorado en Economía del Instituto de Estudios Económicos Internacionales de la Universidad de Estocolmo, y una maestría en Economía de la Universidad de Cambridge.

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